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PETROLEO INTERNACIONAL
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Reservas
Gas no convencional: una mirada global a un suministro regional
Situación, planes e incentivos en el mundo
Leta K. Smith, Ph.D., IHS, Inc., Abril 2008
En la actualidad, más
de 98% de la producción de gas no convencional viene de Estados Unidos.
Sin embargo, este panorama está cambiando rápidamente debido a la
existencia de proyectos de exploración y desarrollo de reservas de gas
no convencional en todos los continentes. Entérese de la situación en
América Latina, Rusia, Europa, Australia, lejano Oriente y África.
Los países que poseen el
potencial de producción de gas no convencional se encuentran en
varias etapas en cuanto a atracción de inversión, evaluación
del potencial de sus recursos o están a punto de entrar en
producción. En el siguiente artículo se presenta una mirada al
potencial de recursos mundiales y a la actual actividad de
E&P de gas de esquisto bituminoso y metano del carbón.
Esquisto
fracturado
El esquisto fracturado es producido en la actualidad sólo en
Estados Unidos y Canadá. La mayor parte de la producción en
Estados Unidos de gas de esquisto proviene de la formación
Barnett Shale. Según informaciones de IHS (empresa generadora de
información crítica para varias industrias), este esquisto
representa 43% de todo el gas producido a partir de esquisto en
Estados Unidos, seguido muy de cerca por el Antrim Shale, con 34%
de la producción acumulada. Un total de 20 tipos de gas de
esquisto han sido identificados hasta hoy y varias empresas
operadoras adelantan trabajos de exploración en busca de otros.
Como resultado de su éxito,
numerosas compañías de Estados Unidos y Canadá buscan otros
lugares para aplicar la experiencia que han desarrollado en casa.
Las reservas de gas no convencional requieren el desarrollo
completo de un gran número de pozos, de manera que las empresas
operadoras buscan áreas donde no necesiten incurrir en el costo
extra de construir la infraestructura de ductos. Con la alta
demanda de gas en el oeste de Europa y el deseo de buscar
alternativas al gas ruso, Europa ocupa los primeros puestos en la
lista de lugares para explorar de la mayoría de empresas
operadoras. No existen estimaciones disponibles al público sobre
gas de esquisto bituminoso en Europa, pero algunas de las cuencas
candidatas más probables incluyen la cuenca Dnieper-Donets en
Ucrania, la cuenca anglo-holandesa y la cuenca alemana noroeste.
Esta presunción se basa en que tales cuencas poseen
clasificaciones parecidas y rocas de fuente de esquisto similares
(del tipo Mississippian y Devonian) a las principales de las
cuencas de gas de esquisto de Estados Unidos. Sin embargo, las
rocas de fuente jurásica pueden tener potencial también, en
cuyo caso muchas otras cuencas –Anglo-Paris, Aquitania, Cárpatos
y noruego-danesa, entre otras–, pueden igualmente tener un
potencial de gas de esquisto.
Metano de yacimiento
carbonífero
El metano de yacimiento carbonífero (CBM, por su sigla en inglés)
es el de más rápido crecimiento entre los recursos no
convencionales. La actividad exploratoria o de producción se
realiza en al menos 29 países y en cada continente. Los
estimativos del gas in situ para el CBM alrededor del mundo
oscilan entre 6000 y 24.000 Tcf, con cerca de 65% a 80% de él en
Rusia . Curiosamente, Rusia no desarrolla actividades
relacionadas con el metano de yacimiento carbonífero; sin
embargo, un reciente acuerdo entre Gazprom y la Compañía
Siberiana de Energía de Carbón ha generado algunas
especulaciones sobre la posibilidad de que Gazprom entre en el
negocio del metano de yacimiento carbonífero.
Los factores de recuperación del
CBM –aunque se mejoren las técnicas de completamiento
especial y los pozos multilaterales y en ramal– son
generalmente inferiores a 10%, teniendo en cuenta que estas
reservas recuperables de CBM se estiman en 600 Tcf y asumiendo el
menor rango de los estimados in situ. Esto representa sólo una
pequeña fracción del gas convencional restante descubierto y
recuperable. Sin embargo, es un importante recurso para ciertos
países, particularmente aquellos donde la producción de gas está
en declive pues, en teoría, cualquier lugar con recursos carboníferos
tiene el potencial de recursos de CBM (véase figura 1).
En ninguna parte es esto más
cierto que en Estados Unidos, cuya producción de gas
convencional está estancada. Con más de 25% de las reservas
mundiales de carbón, no extraña que las empresas
estadounidenses, animadas por incentivos tributarios y una
extensa red de gasoductos, empezaran a fijarse en el metano de
yacimientos carboníferos a finales de los ochenta. La producción
comenzó a despegar a principios de los noventa con 580 MMcf/d;
para 2006, la producción de CBM en Estados Unidos había
aumentado ocho veces, hasta llegar a los 4777 MMcf/d, siendo la
mayoría de la producción y de los más recientes desarrollos
estimulados por los altos precios del gas. Canadá, que también
explota CBM, dobló su producción de 2005 a 360 MMcf/d en 2006.
Europa enfrenta retos similares
respecto a la provisión de gas, por lo que registra una
considerable actividad en torno al CBM. Igual que Estados Unidos,
Europa es un área atractiva para la producción de CBM debido a
la existencia de una infraestructura gasífera. Otros diez países
han adelantado evaluaciones técnicas o programas exploratorios,
pero sin producción hasta ahora. Estos países incluyen a España,
Francia, Alemania, Bélgica, Italia, República Checa, Hungría,
Rumania, Bulgaria y Ucrania. De acuerdo con datos del IHS, hay
reservas probadas de CBM en Reino Unido, Polonia, Italia y
Bulgaria, para un total de 224 Bcf. Se han perforado pozos en
busca de yacimientos carboníferos en Rumania y Hungría. Bloques
de CBM están en oferta en Francia, Polonia, Ucrania y República
Checa. Otros países estudian su potencial CBM o están
involucrados en el programa “Metano para mercados”, un
programa voluntario que involucra entidades gubernamentales y
privadas. Su misión es avanzar en la recuperación y uso del
metano de minas como una fuente de energía limpia, mientras se
reducen también las emisiones de gas de efecto invernadero de
las minas de carbón.
Después de Norte América,
Australia es el segundo productor de CBM. La producción comenzó
en 1998 y en 2006 ascendió a 8.2 MMcf/d, de acuerdo con
informaciones de IHS. En 2002, la Asociación Australiana de Gas
estimó que el total de recursos de CBM en Australia es de 220
Tcf, más del doble de las reservas convencionales de gas. Hay más
de 70 descubrimientos de CBM en Australia, 20 de los cuales están
produciendo y otros nueve se encuentran en desarrollo. Su vecino,
Nueva Zelanda, no tiene producción de CBM pero recientemente
adjudicó un bloque de producción de CBM en el sur de la isla.
Hacia el Lejano Oriente, China
también tiene producción de CBM, aunque sus reportes varían.
Se estima que China tiene entre 800 Tcf y 1200 Tcf de recursos de
CBM, principalmente en las cuencas de los Ordos, Qinshui, Bohai y
Jungaar. IHS estima las reservas probadas de CBM en China en 2,5
Tcf. Su vecino, Mongolia, tiene una licencia de CBM pero ningún
pozo ha sido perforado aún.
India, Indonesia y Vietnam también
tienen programas activos de CBM. India es el tercer productor de
carbón en el mundo. Allí, la producción de CBM comenzó en
julio del año pasado. India ha realizado tres rondas de
adjudicación de licencias de CBM y planea la cuarta. El interés
ha sido muy alto: la tercera ronda atrajo a 54 compañías.
Indonesia no tiene reservas probadas de CBM y hasta ahora ha sido
adjudicado sólo un acuerdo de evaluación de CBM. Muchas otras
evaluaciones técnicas han sido propuestas. En Vietnam, una compañía
canadiense firmó un memorando de entendimiento con una
subsidiaria de PetroVietnam para estudiar el potencial de CBM en
la costa de la cuenca Song Hong. Finalmente, Tailandia tuvo una
ronda de licencias de CBM en febrero del último año, pero los
resultados aún no están disponibles.
En África, la actividad de CBM se
realiza principalmente en Botsuana, donde un proyecto piloto está
en desarrollo. Se estima que Botsuana posee más de 60 Tcf de
recursos de CBM . Su vecino, Sudáfrica, también tiene recursos
de CBM estimados en 5 a 10 Tcf en un área próxima a Botsuana.
Nigeria también tiene reservas de carbón, pero la actividad CBM
parece estar limitada a la participación en el programa “Metano
a mercados”.
Los principales jugadores en CBM
en América Latina son Colombia y Chile, aunque Panamá, México
y Brasil también se cree que tienen potencial de CBM. Colombia
es el mayor productor de carbón de América Latina y fue el
primer país latinoamericano en producir CBM. Según cálculos
del IHS, las reservas probadas se estiman en 10 Bcf, pero el
potencial total del recurso es mucho mayor: al menos 31 Tcf .
Colombia se ha empeñado en promover el desarrollo del CBM.
Actualmente, busca modificar las normas que regulan las
industrias mineras y de gas para evitar conflictos en un sector
donde las actividades de las dos industrias se sobreponen.
Argentina tiene tres pozos que se cree son de CBM, pero se piensa
que no son comerciales en este momento debido a su alta producción
de agua, típico de los pozos de CBM. En Chile hay planes de
adelantar un proyecto piloto de CBM. Finalmente, en Panamá,
Harken tiene un acuerdo de evaluación técnica para estudiar el
potencial de CBM allí.
Claves del éxito
El éxito comercial con recursos de gas no convencionales
actualmente depende en gran parte de la preexistencia de una
infraestructura de gasoductos. Esto es claro en el caso de
Estados Unidos y Australia, y ciertamente será importante para
Europa. China cuenta con una infraestructura de gasoductos pero
necesita más mover el CBM a los mercados. La China United
Coalbed Methane Corporation Ltd. espera la aprobación de un
gasoducto dedicado para CBM y tiene planes para nueve más. En
muchos países donde se explora o desarrolla CBM, hay una mínima
o inexistente infraestructura de gasoductos. El éxito en estos
países puede depender de incentivos fiscales o de un plan
integrado de producción y distribución. Los incentivos fiscales
y los altos precios del gas lanzaron el negocio del CBM en
Estados Unidos; ahora, algunos operadores allí continúan con la
exploración y el desarrollo, aunque ya no existen esos
incentivos fiscales. Los planes integrados pueden ser la llave al
éxito en lugares como Colombia o Botsuana, donde se ha debatido
si alimentar pequeñas plantas de energía para satisfacer las
necesidades locales. Otros países, que necesitan gas, pueden
simplemente probar los recursos primero y pensar la manera cómo
desarrollarlos mejor.
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