El
reciente premio internacional Goldman 2008, conferido en California a
dos ecuatorianos por sus respectivos esfuerzos en defender el
medioambiente amazónico y rescatar la salubridad y la vida en esa zona
geográfica es un espaldarazo mundial a miles de afectados por la
contaminación petrolera provocada por la compañía multinacional Texaco,
a la que unos 30 000 nativos de la región han demandado judicialmente
exigiéndole reparación ecológica del suelo en que operó e
indemnizaciones a las víctimas o a sus herederos.
El proceso,
ahora radicado ante la Corte Superior de Lago Agrio, se inició en el
2003 y luego de varias instancias dilatorias de la demandada (que
enajenó derechos y obligaciones en una negociación con la empresa
norteamericana Chevron), el juicio fue sometido a un perito, el que el
1 de abril pasado entregó su informe, en que calcula que los daños
incurridos por la parte acusada, entre 1964 y 1990, ascienden a USD 1
700 millones por el uso de tecnologías extractoras de crudo obsoletas,
venenosas para la salud humana y agresivas al ecosistema.
A
pocas semanas de la presentación del peritazgo, los abogados Pablo
Fajardo y Luis Yanza, defensores de los perjudicados amazónicos,
recibieron de manos del ex vicepresidente norteamericano y Premio Nobel
de la Paz, Al Gore, el galardón de la Fundación Goldman en San
Francisco de California, que les acredita como propulsores de una
ecología planetaria limpia, junto a otros cinco impulsores de este
movimiento en sus sendos países de origen como Mozambique, México,
Rusia, Bélgica y Puerto Rico.
El trofeo Goldman 2008, otorgado
a los dos líderes comunitarios amazónicos, significaría un
reconocimiento mundial a la justicia de los demandantes en el litigio
que se está sustanciando judicialmente durante cinco años, así como
sería también signo premonitorio de una pérdida del apoyo de la
comunidad internacional a la multinacional Texaco (o Chveron, como
subsidiaria), en el curso procesal que podría terminar próximamente
con una sentencia condenatoria.
El corresponsal de la revista
Vanity Fair, William Langewiesche, en un artículo suyo publicado en
mayo del 2007 después de una visita e indagación en los 4 400
kilómetros cuadrados de la selva amazónica ecuatoriana, que estuvieron
concesionados a la Texaco, estimaba que el costo de remediación y
limpieza de desechos tóxicos y letales en esa extensión territorial
sería de unos USD 6 billones y que dicha tarea tomaría mas de una
década de duración.
El afamado Premio Goldman a dos
ecologistas amazónicos merma respaldo a la petrolera en el juicio por
contaminación letal, así como la consecuente publicidad internacional
resta credibilidad a los argumentos justificativos de la acusada “en
una de las más grandes demandas ambientales de la historia”, pleito así
denominado por Langewiesche. “La industria petrolera del mundo entero
está observando. Lago Agrio es una pequeña ciudad desamparada donde
está pasando algo grande”, termina escribiendo el periodista
extranjero.