|
Sistema alimentario en la era post–petrolera |
|
|
|
Thursday, 17 de April de 2008 |
|
- - - Servicio Informativo "Alai-amlatina" - - -
En la era del post petrolera
Movilizándonos para rescatar nuestro sistema alimentario
Miguel A Altieri
ALAI AMLATINA, 16/04/2008, Berkeley.- La agricultura mundial está en una
encrucijada. La economía global impone demandas conflictivas sobre las
1,500 millones de hectáreas cultivadas. No sólo se le pide a la tierra
agrícola que produzca suficientes alimentos para una población
creciente, sino también que produzca biocombustibles y que lo haga de
una manera que sea ambientalmente sana, preservando la biodiversidad y
disminuyendo la emisión de gases de invernadero, mientras aun represente
una actividad económicamente viable para todos los agricultores.
Estas presiones están desencadenando una crisis del sistema alimentario
global sin precedentes, la cual ya se empieza a manifestar en protestas
por escasez de alimentos en muchos países de Asia y África. De hecho
hay 33 países al filo de la inestabilidad social por la carencia y
precio de los alimentos. Esta crisis que amenaza la seguridad
alimentaria de millones de personas, es el resultado directo del modelo
industrial de agricultura, que no solo es peligrosamente dependiente de
hidrocarburos sino que se ha transformado en la mayor fuerza antrópica
modificante de la biosfera. Las crecientes presiones sobre el area
agrícola en disminución están socavando la capacidad de la naturaleza
para suplir las demandas de la humanidad en cuanto a alimentos, fibras y
energía. La tragedia es que la población humana depende de los
servicios ecológicos (ciclos de agua, polinizadores, suelos fértiles,
clima local benevolente, etc.) que la agricultura intensiva
continuamente empuja más allá de sus límites.
Antes del fin de la primera década del siglo XXI, la humanidad está
tomando consciencia rápidamente de que el modelo industrial capitalista
de agricultura dependiente de petróleo ya no funciona para suplir los
alimentos necesarios. Los precios inflacionarios del petróleo
inevitablemente incrementan los costos de producción y los precios de
los alimentos han escalado a tal punto que un dólar hoy compra 30% menos
alimentos que hace un año. Una persona en Nigeria gasta 73% de sus
ingresos en alimentos, en Vietnam 65% y en Indonesia 50%. Esta
situación se agudiza rápidamente en la medida que la tierra agrícola se
destina para biocombustibles y en la medida que el cambio climático
disminuye los rendimientos vía sequías o inundaciones. Expandir tierras
agrícolas a biocombustibles o cultivos transgénicos que ya alcanzan mas
de 120 millones de hectáreas, exacerbará los impactos ecológicos de
monocultivos que continuamente degradan los servicios de la naturaleza.
Además, la agricultura industrial contribuye hoy con más de 1/3 de las
emisiones globales de gases de invernadero, en especial metano y óxidos
nitrosos. Continuar con este sistema degradante, como lo promueve un
sistema económico neoliberal, ecológicamente deshonesto al no reflejar
las externalidades ambientales no es una opción viable.
El desafío inmediato para nuestra generación es transformar la
agricultura industrial e iniciar una transición de los sistemas
alimentarios para que no dependan del petróleo.
Necesitamos un paradigma alternativo de desarrollo agrícola, uno que
propicie formas de agricultura ecológica, sustentable y socialmente
justa. Rediseñar el sistema alimentario hacia formas mas equitativas y
viables para agricultores y consumidores requerirá cambios radicales en
las fuerzas políticas y económicas que determinan que se produce, como,
donde y para quien. El libre comercio sin control social es el
principal mecanismo que está desplazando a los agricultores de sus
tierras y es el principal obstáculo para lograr desarrollo y una
seguridad alimentaria local. Sólo desafiando el control que las
empresas multinacionales ejercen sobre el sistema alimentario y el
modelo agro exportador que auspician los gobiernos neoliberales, se
podrá detener el espiral de pobreza, hambre, migración rural y
degradación ambiental.
El concepto de soberanía alimentaria, como lo promueve el movimiento
mundial de pequeños agricultores, la Vía Campesina, constituye la única
alternativa viable al sistema alimentario en colapso, que sencillamente
falló en su cálculo que el comercio libre internacional sería clave para
solucionar el problema alimentario mundial. Por el contrario, la
soberanía alimentaria enfatiza circuitos locales de producción-consumo,
y acciones organizadas para lograr acceso a tierra, agua, agro
biodiversidad, etc., recursos claves que las comunidades rurales deben
controlar para poder producir alimentos con métodos agroecológicos. No
hay duda que una alianza entre agricultores y consumidores es de
importancia estratégica. Al mismo tiempo que los consumidores deben
bajarse en la cadena alimentaria al consumir menos proteína animal, se
deben dar cuenta que su calidad de vida está íntimamente asociada al
tipo de agricultura que se practica en los cordones verdes que circundan
a pueblos y ciudades, no solo por el tipo y calidad de cultivos que ahí
se producen, sino por los servicios ambientales, como calidad del agua,
microclima y conservación de biodiversidad, etc., que esta agricultura
multifuncional genere. Pero la multifuncionalidad sólo emerge cuando
los paisajes están dominados por cientos de fincas pequeñas y
biodiversas, que, como los estudios demuestran, pueden producir entre
dos y diez veces más por unidad de área que las fincas de gran escala.
En Estados Unidos los agricultores sostenibles, en su mayoría
agricultores pequeños y medianos, generan una producción total mayor que
los monocultivos extensivos, y lo hacen reduciendo la erosión y
conservando más biodiversidad. Las comunidades rodeadas de fincas
pequeñas, exhiben menos problemas sociales (alcoholismo, drogadicción,
violencia familiar, etc.) y economías más saludables que comunidades
rodeadas de fincas grandes y mecanizadas. En el estado de Sao Paulo,
Brasil, ciudades rodeadas de grandes extensiones de caña de azúcar son
más calurosas que ciudades rodeadas de fincas medianas y
diversificadas. Debiera ser obvio, entonces, para los consumidores
urbanos que comer constituye a la vez un acto ecológico y político, pues
al comprar alimentos en mercados locales o ferias de agricultores, se
está votando por un modelo de agricultura adecuada para la era
post-petrolera, mientras que, al comprar en las cadenas grandes de
supermercados, se perpetúa el modelo agrícola no sustentable.
La escala y urgencia del desafío que la humanidad enfrenta es sin
precedentes y lo que se necesita hacer es ambiental, social y
políticamente posible. Erradicar la pobreza y el hambre mundial
necesita una inversión anual de aproximadamente 50 billones de dólares,
una fracción al compararse con el presupuesto militar mundial que
alcanza mas de un trillón de dólares por año. La velocidad con que se
debe implementar este cambio es muy rápida, pero lo que está en duda es
si acaso existe la voluntad política para transformar radical y
velozmente el sistema alimentario, antes que el hambre y la inseguridad
alimentaria alcancen proporciones planetarias e irreversibles.
- Miguel A. Altieri, University of California, Berkeley
Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA)
Más información: http://alainet.org
______________________________________
Agencia Latinoamericana de Informacion
email: info@alainet.org
Suscripciones: http://listas.alainet.org/listas/subscribe/alai-amlatina
Desuscripciones: mailto:sympa@listas.alainet.org?subject=UNS%20alai-amlatina
_______________________________________________
Petroleo_AL mailing list
Petroleo_AL@oilwatch.org
http://correo.oilwatch.org/mailman/listinfo/petroleo_al
|
|