Representantes de organizaciones indígenas, de campesinos,
ecologistas de la Cuenca Amazónica, y otras entidades solidarias con el
futuro de la Amazonía, nos reunimos en el mismo lugar desde el cual,
hace de 500 años, el primer europeo partió hacia el asalto del
Amazonas, por el llamado “camino de los conquistadores”, para sentar
las bases de una articulación que nos permita enfrentar las agresiones
que más afectan nuestros territorios y nuestra vida, particularmente
las de la industria petrolera.
La actividad hidrocarburífera contamina nuestras tierras, destruye
las bases de subsistencia, militariza nuestras comunidades, divide a
las organizaciones y promueve la corrupción. Las mismas empresas, las
mismas prácticas o efectos similares, encontramos en diferentes lugares
de la cuenca amazónica.
El proyecto de los agresores, que no es otra cosa que el saqueo de
las riquezas naturales, no reconoce fronteras y construye sus propias
redes de acción y de cooperación. Ante esto es urgente reforzar las
redes de colaboración, solidaridad y trabajo compartido entre las
organizaciones, comunidades y pueblos amazónicos.
En este sentido nos convocamos para construir un movimiento de
afectados por las actividades de la industria petrolera en la región
panamazónica, para resistir a los impactos de estas actividades, para
sume esfuerzos e invite a otras organizaciones, comunidades y
movimientos sociales y que nos ayude a entender el funcionamiento y las
estrategias de las empresas, los estados, las agencias multilaterales,
los bancos privados, y sus aliados.
Esta iniciativa de trabajar coordinadamente nos permitirá
intercambiar información, aprender de las experiencias de otros,
compartir la solidaridad entre afectados y desarrollar estrategias
conjuntas.
Este es nuestro compromiso, conformar una articulación que tenga los
pies sobre la tierra, el corazón palpitando y la mente construyendo un
futuro.
UNA VIDA SIN PETROLEO EN LA AMAZONIA, ES POSIBLE!
Guápulo, Quito, 15 de diciembre de 2005