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MEXICO - Calderón, decidido a privatizar el petróleo |
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viernes, 16 de noviembre de 2007 |
Calderón, decidido a privatizar el petróleo
México
Calderón, decidido a privatizar el petróleo
Por:
Patricio Cortés
Fecha
publicación: 13/11/2007
* El FMI y el BM ejercen mucha presión * EUA al consumir la cuarta
parte de la energía mundial es vulnerable a la crisis que se
avecina * Necesitan reformar la Constitución * No han podido porque
ahora hay oposición
Existen dos organismos internacionales cuyas recetas han
dirigido nuestro rumbo económico, sobre todo en los últimos 25 años: el
Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Aunque
oficialmente trabajan para el desarrollo y bienestar de las naciones de
facto queda claro a quien sirven: los grandes capitales de Estados
Unidos y sus socios grandes.
Si revisamos sus documentos nos encontramos que año con año las
recomendaciones son básicamente las mismas: privatizar todo lo que
pueda significar mayor lucro para los grandes capitales, principalmente
el sector energético (aunque usan el término apertura), aumentar los
impuestos al consumo (IVA en alimentos y medicinas) para disminuir la
debilidad hacendaría crónica de nuestro país y la flexibilidad laboral.
Tan los últimos presidentes y el actual van en esa línea que Horst
Köhler (entonces presidente del FMI) dijo en septiembre del 2000: “No
es necesario aconsejar a las autoridades y a los gobiernos de esos dos
países acerca de la necesidad de promover la economía de mercado y la
democracia. Ellos lo saben. Con respecto a México, el gobierno del
presidente Zedillo y ahora del presidente electo (Vicente) Fox, no es
necesario pedirles que abran los mercados, porque ambos están
convencidos de ello”. Dichas declaraciones reflejan la complacencia del
Ejecutivo; pero constantemente hacen el llamado a los legisladores para
que aprueben las reformas estructurales, y el hecho de que nuestro
secretario de Hacienda venga del FMI lo corrobora.
El BM y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(OCDE) se suman con recomendaciones muy similares. Por ejemplo, en
educación estos dos organismos proponen que la básica siga en la
gratuidad y después sólo haya educación para el trabajo (carreras
técnicas), proponen entregar la educación superior a la iniciativa
privada o por lo menos deje de ser gratuita.
La doctora Irma Manrique Campos especialista en estudios hacendarios y
del sector público de Instituto de Investigaciones Económicas de la
Universidad Nacional Autónoma de México advierte: “Es un ataque
neoliberal muy peligroso, quieren todo. Les molesta que creemos
conciencia, eso no lo hacen más que las universidades, por eso quieren
que no existan; particularmente los centros de investigación social,
pensar es peligroso. Si uno visita universidades extranjeras ve que
casi no existen facultades de estudios políticos, la economía está
reducida a programas con la ideología neoclásica”.
La investigadora nos refiere que en el siglo XIX el dominio hegemónico
de la economía mundial lo tenía Inglaterra. Sin embargo, tras los
hechos conocidos como guerras mundiales, Estados Unidos fue adquiriendo
fuerza, se convirtió en el principal proveedor y acreedor del mundo por
lo que empezó a imponer las reglas del juego.
Tras la I Guerra Mundial los Estados europeos empiezan a tomar medidas
proteccionistas (antes la economía era de libertad absoluta) imponen
aranceles y hacen devaluaciones para ser competitivos. “Esto lleva a la
intervención del Estado que es lo que logra levantar a la economía;
porque no es a través de la conciencia de la inversión privada que se
va a levantar la economía sino de la inversión pública, es la primera
forma contemporánea de actuar de la economía en términos mundiales. La
filosofía ya no es que el Estado deja pasar, deja ser”, expone.
Tras la II Guerra Mundial se dan los Acuerdos de Bretton Woods que son
las resoluciones de la Conferencia Monetaria y Financiera de las
Naciones Unidas, (su nombre lo deben al complejo hotelero donde se
dieron las reuniones). La postura estadunidense se impone “Precisamos
de grandes mercados por todo el mundo, donde comprar y vender”. De ahí
surge el Fondo Monetario Internacional para estabilizar las balanzas de
pagos y el Banco Mundial para fomentar el crecimiento y desarrollo.
Queda impuesto el patrón oro, pues a Estados Unidos le convenía por ser
quien poseía mayor cantidad del preciado metal. Ya en los años 70, de
acuerdo con la doctora Irma Manrique, cuando Estados Unidos gasta gran
parte de sus reservas en proyectos militares, se desligan del oro y
entra el patrón papel.
“Creó inflación a través de sus billetes. Y todos los países que
tenemos en reserva billetes verdes absorbemos toda la circunstancia
norteamericana. Esa ha sido una realidad, no hay convertibilidad de la
moneda en oro porque lo decidió Estados Unidos. Aparte lo que hizo fue
colocar inversión extranjera primero en Europa y luego en los países
latinoamericanos”, añade.
“Quedamos todos los países insertos en los planes de esos dos grandes
organismos financieros, al mismo tiempo presas de sus decisiones. No se
puede actuar por fuera porque estamos acordando, negociando que somos
países miembros. Si México tenía un problema de balanza de pagos y en
lugar de devaluar la moneda le pide prestado al Fondo Monetario
Internacional. Este le presta pero determinan que los desequilibrios
los produce la inflación que por exceso del incremento de precios al
interior de los países está produciendo una incompetitividad de los
países, lo comprometen a seguir sus reglas”, comenta.
Con la molestia reflejada en su rostro, advierte: “Todas estas
sugerencias que tienen el FMI y el BM se han vuelto de obligación,
porque en la medida que nuestros países no han podido mantener una
balanza de pagos equilibrada hemos estado permanentemente en manos del
financiamiento de los Estados Unidos. No fue que tenga fondos para
siempre el FMI, sino que se volvió aval de los bancos privados
internacionales y entonces ejerce el mismo tipo de control que cuando
lo hacia directamente: ‘Yo te voy a decir quienes están bien para
prestarles’. Se le presta a aquel que cumple a pie puntillas la carta
de intención que es mantener finanzas públicas equilibradas, que no
exista control de cambios, que mantenga un tope salarial porque la
demanda hace la inflación. Con una ideología de esta naturaleza,
naturalmente la inflación no depende del dinero en circulación, no es
ahí donde se gesta”.
A esto se suma el Consenso de Washington: “Obliga a reestructurar las
economías y la única forma de restructurar –nos dice– es privatizando,
que el Estado ya no tenga un sector público de la magnitud que tenia en
otros años. Entonces se determinó que por esta competencia desleal del
Estado con las empresas privadas, no podía seguir adelante el
capitalismo que se veía golpeado por el Estado. Impusieron en primer
lugar la desregulación, quitar las reglas, las leyes cambiarlas para
que ya no protejan, que se liberalicen los países en términos
comerciales, económicos y financieros. Esto es lo que le conviene
realmente al gran capital. Al capital ya no le interesa explotar el
sector primario o secundario, le interesa el sector terciario, es
decir: donde está el movimiento financiero de bancos y de flujo de
capital”.
Un rubro donde ejercen mucha presión los organismos internacionales es
en el energético pues Estados Unidos al consumir la cuarta parte de la
energía mundial es vulnerable a la crisis que se avecina. La
entrevistada advierte: “Para privatizar el petróleo necesitan reformar
la Constitución, pero no han podido porque se han encontrado con que
ahora hay oposición, por suerte, mal que bien no tenemos de todas y
todo ganado, pero tenemos partidos opositores”.
Rechaza tajantemente que la privatización, recomendada, del sector
energético sea de beneficio para los mexicanos y explica: “En el
momento en que hay privatización hay cambios de patrimonio nacional
hacia el sector privado y esa es la pugna, que se privaticen todas
aquellas zonas económicas que le interesan al sector privado,
particularmente al sector privado norteamericano, lo que es
estratégico, el petróleo, el agua. Sobre esa zona va a crear guerras
para poder demostrar que no están siguiendo los lineamientos, están
contra la paz el armamento nuclear, van penetrando van apoderándose de
los países”.
Sobre la posibilidad de no obedecer opina: “Es una decisión política,
básicamente, y bueno es una decisión de un Estado conformado por
gobernantes de carne y hueso que hoy no representan a toda la
ciudadanía; representan intereses económicos básicamente y a esos
intereses económicos es a los que hay que soliviantar y son
soliviantados, ya lo hemos visto”
¿El actual régimen está más pegado?
- Por supuesto, a pie puntilla están decididos a privatizar el
petróleo, la electricidad y todo lo que más se pueda. Sobre la
electricidad ya avanzaron lo que están haciendo es irse sobre las
partes redituables como las comerciales, las estructurales que son las
más latosas, ésas que el Estado se encargue de ellas”.
¿Entonces si hay salida?
- Se puede llegar a un punto de tener un proyecto nacional, es lo que
necesitamos. Sí se pueden hacer cosas con todo el peso y presión de
Estados Unidos, bueno tenemos también poder de decisión, pero
necesitamos un tipo de gobierno congruente a nuestras necesidades no a
las del gran capital”, complementa.
Nos dicen que ya no debemos al FMI ¿Eso nos da mayor libertad?
Suponiendo que sea cierto.
- En un momento dado no se le debe a aquel organismo que nos presta
para equilibrar la balanza ¿Tenemos balanza equilibrada? Hemos logrado
algún avance en la balanza de pagos a través de las entradas de las
remesas, eso se puede acabar. El petróleo también se lo están acabando
y se lo están llevando. Va a llegar un momento en que digamos: sí, por
favor, FMI de nuevo préstanos y volvemos a quedar engarzados ahí”.
Reconoce: “Es un juego de política económica internacional que ya no es
necesariamente que porque se firmó una carta de intención. Estamos
ligados por muchos intereses, no podemos darnos el lujo de, por
ejemplo, crear un impuesto que obligue a los capitales externos a pagar
impuestos aquí o que estén un tiempo y no se vayan, porque entonces se
van. Nosotros tenemos el compromiso de que entren y que se queden los
más que se pueda, porque saben que en la medida que entran aunque
siguen trabajando para ellos mismos, el dinero que entra equilibra la
balanza, aunque no sirva para el desarrollo interno”.
La flexibilidad laboral para la competitividad, no es otra cosa que
desaparecer las conquistas laborales, despojando a los trabajadores de
todos sus derechos. El Banco Mundial incluso nos entregó el sexenio
pasado un documento con sus propuestas laborales que se reducían en
una, eliminar la Ley Federal del Trabajo. Fox, por supuesto, dijo
concordar con ello.
Irma Manrique explica: “Después de la II Guerra Mundial los acuerdos
entre el gobierno y el sector privado eran: Nosotros (empresarios)
vamos a determinar cuál es el salario mínimo, para que tengas tú quieto
a todo el obreraje, vas a tener quieta toda la masa, la vas a tener
quieta. Sí determinamos un salario mínimo tú lo obedeces, le haces
llegar esto al sindicato y si no quiere ablándalo tantito. Poco a poco
esto de los sindicatos fue cediendo con razones neoliberales, de que no
hay para que tener un contrato colectivo y por lo tanto no se requiere
un sindicato, vamos haciendo la contratación más libre, flexible y esto
nos va a permitir darle a cada quien según su trabajo. De ahí empieza a
haber la desregulación. Desocupar cuando le conviene al patrón sin
derechos y también de dar, según esto, si lo merecen un sueldo mayor o
menor, indiscriminadamente”.
El BM y el FMI nos dicen que con flexibilidad laboral habrá más empleos
y crecimiento, pues al gastar menos en la nómina vendrán los capitales;
sin embargo, hoy en día podemos ver que muchísimos autoservicios,
gasolineras, hoteles, fabricas, etcétera están ofreciendo trabajos,
pero no se cubren sus plazas porque los sueldos ofrecidos no resuelven
la situación económica de nadie. ¿Quién sobrevive con mil seiscientos
pesos? La economista nos dice la consecuencia: “El crecimiento de la
informalidad que es una deformación por este tipo de fenómenos que se
dan en el capitalismo subdesarrollado, porque no hay peor cosa que el
subdesarrollo”.
Concluye: “Ha sido a través de estos dos organismos que han ido
abrochando y apretando los tornillos para que los países obedezcan'.
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