Por importancia del recurso y la tendencia internacional,
conviene nacionalizar el crudo
Buenos
Aires, República Argentina
Miércoles 21 de noviembre de 2007
Edición Nº 1958
Por importancia del recurso y la tendencia
internacional, conviene nacionalizar el crudo
Por: Emilio Marín (LA ARENA)
El gobierno aumentó las retenciones a las exportaciones petroleras.
Esta legítima medida provocó la reacción empresaria. Vista la
importancia, precio y tendencia mundial petrolera, no habría que
quedarse corto.
El ministro Miguel Peirano está despidiéndose del palacio de Hacienda
con decretos que gravan a parte de la 'Patria Exportadora'. Semanas
atrás los afectados fueron los exportadores de soja y otros granos, que
vieron elevadas las alícuotas que venían pagando. Y la semana pasada
les llegó el turno a los petroleros, pues tanto el crudo vendido al
exterior como las naftas y demás productos refinados tuvieron un alza
de estas retenciones.
El monto de la mayor recaudación fiscal se estima en 1.000 millones de
dólares anuales y otros cálculos lo estiran a 1.500 millones. La
diferencia de cifras tiene que ver con que aún no están bien definidos
los criterios de mayor tributación, existiendo la presunción de que
toda exportación por arriba de un precio de 45 dólares el barril irá
completamente a las arcas estatales.
Por debajo de esa cotización habrá una graduación de retenciones, que
también cambia según el tipo de producto. Como las medidas adolecen de
ciertas imprecisiones, según los ejecutivos de Repsol y otras compañías
que se sienten afectadas, han pedido entrevistas a funcionarios para
que les aclaren el panorama.
Lo que esos empresarios saben, no les gusta ni medio. Temen que las
mayores retenciones les afecten el negocio de la exportación de naftas,
donde hasta ahora venían haciendo la mayor diferencia.
En la vereda de enfrente, entidades de consumidores como Deuco y la
presidida por el ex diputado socialista Héctor Polino, las federaciones
nacionales de estacioneros, en particular los dueños de estaciones
independientes de las multinacionales, etc, aplaudieron la disposición
oficial.
En línea con lo argumentado por el gobierno, en esos ámbitos se sostuvo
que las mayores retenciones son una medida racional para capturar parte
de la renta extraordinaria generada por el alza del precio
internacional del barril. También, según esos defensores, cerrará el
paso a exportaciones en demasía, que dejan mal abastecido el mercado
interno.
Casualmente o no, en las últimas semanas habían aumentado las naftas en
los surtidores -llevan un 30 por ciento en lo que va del año- y también
en varias provincias se vendía con cupo, hasta 40 o 50 pesos por
vehículo.
En esta discusión sobre la pertinencia o no de las retenciones
petroleras, se cae de maduro que está justificada la resolución de
Peirano y Néstor Kirchner.
Que esa sea la medida más conveniente para ir a fondo en la defensa de
los recursos naturales como el petróleo y el gas, recursos no
renovables y en vías de declinación en Argentina por la falta de
inversión y exploración, ya es otra cosa. En otras partes del mundo,
incluso cerca de nuestras fronteras, están adoptando programas
energéticos nacionalistas y no sólo para una mayor recaudación fiscal.
Prórroga por 40 años
En enero de 2007 el gobierno de Kirchner confirmó por decreto una ley
de tiempos de Carlos Menem y su ministro de Economía Roque Fernández,
para 'federalizar' la propiedad de los hidrocarburos. Las comillas
quieren poner de resalto que transferir la propiedad de esos recursos a
las diez provincias productoras (en desmedro de las otras catorce y
especialmente, del conjunto o Nación), no podían significar ninguna
superación del unicato. Desde Balcarce 50 se siguió ordenando a los
gobernadores, tomados por las gónadas del presupuesto, que hicieran tal
o cual cosa en materia petrolera.
Y así fue como el mandatario de Chubut, Mario Das Neves, firmó un
convenio con la Pan American Energy (PAE), posteriormente refrendado
por ley de la Legislatura, según el cual esa empresa se quedaba por
veinte años, con opción a otros veinte, en el yacimiento Anticlinal
Grande-Cerro Dragón.
Como esa área también existe bajo el suelo del vecino Santa Cruz, la
misma orden llegó para el mandatario instalado en la Casa de Gobierno
en Río Gallegos. Sólo que aquí las aguas estaban lo suficientemente
revueltas por el conflicto docente, luego municipal y finalmente
social, embestida criminal de la 4x4 de Daniel Varizat mediante, como
para que el Frente para la Victoria debiera demorar para paladear este
resultado. Una medida docena de legisladores, entre radicales
opositores y ex kirchneristas díscolos, con presencia en las comisiones
legislativas que tenían bajo análisis el contrato con PAE, postergaron
el tratamiento en plenario.
El asunto fue que en Comodoro Rivadavia la petrolera pudo festejar y en
Río Gallegos todavía no. Lo hará después del 10 de diciembre, cuando la
composición de la cámara mude más a favor del oficialismo, tras la
victoria de Daniel Peralta y Cristina de Kirchner en esta provincia.
Pero Cerro Dragón ilustra con una claridad total los límites
insalvables de la política kirchnerista en materia de hidrocarburos.
Podrá haber dispuesto la suba de retenciones a las exportaciones, pero
lo hace con un criterio de aumentar la caja, meramente fiscalista. No
ha mudado de criterio político ni se ha hecho nacionalista ni defensor
de una explotación nacional y racional de ese recurso. Cerro Dragón así
lo demuestra.
Según los estudios de los especialistas del grupo energético Moreno,
presidido por Fernando Pino Solanas, otros profesionales y técnicos, ex
legisladores nacionales como Mario Cafiero y el diputado radical por
Santa Cruz, Omar Hallar, a lo largo de los 40 años de explotación, los
dueños de PAE obtendrán un ingreso estimado de mínima entre 90 y 111
mil millones de dólares, y de máxima entre 130 mil y 160 mil millones
de dólares.
En ese lapso de explotación el compromiso de inversión, que como se
sabe suele encoger como tela barata, sería de 3.700 millones de aquella
moneda. La diferencia parece sustancial. A lo sumo habrá que descontar
otros gastos, y los más desconfiados creen que podría haber también un
rubro para recompensar tanta diligencia y desprendimiento de las
autoridades.
En el mundo, otra cosa
Mientras en nuestro país se continúa con una política tan dispendiosa
hacia las multinacionales, en el mundo se viene imponiendo otra
tendencia mucho más ajustada a los intereses nacionales, incluso en
países de la OPEP que no se caracterizan precisamente por el apego a lo
popular.
La reciente cumbre de esa organización mundial en Ryad, Arabia Saudita,
ratificó su criterio de programar la producción y exportación del crudo
en protección del nivel de precios que flotarán entre los 80 y 100
dólares el barril, según el criterio de uno de sus socios, Hugo Chávez.
El venezolano es partidario de que la entidad subsidie el precio de
venta a los países pobres no productores.
Venezuela, tan apreciada por el presidente Kirchner en otros aspectos,
no lo es en hidrocarburos. Es que en el Palacio de Miraflores se adoptó
el criterio de recuperar la soberanía de la estatal PDVSA sobre las
áreas de la Faja del Orinoco, que está en trámite de certificación como
la principal reserva de crudo del mundo.
Más modesto, el boliviano Evo Morales dispuso la nacionalización de los
yacimientos gasíferos a partir del 1º de mayo del año pasado, de dos
refinadoras de Petrobras y la reactivación de YPFB. Esta, en asociación
con PDVSA, comenzó a buscar petróleo en tres zonas.
Pero si al matrimonio Kirchner esa política nacionalizadora le resulta
demasiado a la izquierda de sus propias inclinaciones y la presión de
sus amigos del Club del Petróleo, desde la más conocida Repsol hasta
las menos, de sus amigos Lázaro Báez y Cristóbal López, entonces
debería tomar nota de lo actuado por Lula.
En la plataforma continental y frente a San Pablo, Petrobras descubrió
una abundante reserva estimada en 70.000 millones de barriles, lo que
pondría a Brasil entre los que nadan en oro negro. La OPEP ya le tiene
reservado un asiento. Obviamente Petrobras, estatal-mixta, siguió
invirtiendo, haciendo prospección y perforaciones: el área del Tupí fue
la recompensa, aún cuando comenzará a ser explotada en 2012.
Esas son contradicciones muy gruesas del kirchnerismo respecto a la
tendencia mundial. Esto, sin mencionar que en su prórroga de contratos
en Cerro Dragón benefició a los británicos de British Petroleum, que
junto a Amoco y Bridas dominan PAE. No hay concordancia alguna en
pronunciar lindos discursos malvineros en la ONU y entregarles el
petróleo a los británicos, como si fuera un premio.
Fuente: Argenpress
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