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pagina 12 - argentina
No sólo de gas...
La
propuesta de la Argentina no logró convencer a los brasileños. Como
había anticipado Gabrielli, Lula no aceptó desprenderse de una porción
–-incluso menor– del gas boliviano. Sí accedió a volver a tratar el
tema en una nueva negociación y a cortísimo plazo. Entonces se decidió
crear el Grupo Coordinador de ministros de Energía. Su primera reunión
será dentro de diez días, en La Paz. Antes de que terminara la cumbre,
los brasileños ofrecieron ayudar a la Argentina con suministros
excepcionales de energía eléctrica. La oferta consiste en auxiliar al
sistema energético argentino con la exportación de 200 megavatios por
hora. Antes de regresar a su país, los funcionarios brasileños
insistieron con esa alternativa en un diálogo con periodistas en la
zona militar del Aeroparque. “Es un mecanismo de solidaridad
energética”, dijo el asesor Marco Aurelio García. “Brasil ofrece 200
megavatios por hora”, ratificó el ministro Lobao.
Para
el Gobierno, el resultado de la cumbre no asombró mucho. Tras las
declaraciones de Gabrielli, eran pocos los que esperaban que Lula
reviera esa posición. A la hora de hacer el balance, los negociadores
argentinos trataron de encontrar el aspecto positivo. “Lo que
arreglamos nos sirve. Pudimos poner el tema en una discusión política a
nivel de gobiernos. Preferimos discutir con Lula y no con Petrobras”,
evaluaron desde el área de Planificación. Era una satisfacción algo
módica ante el panorama que se presenta para los próximos meses. El
crecimiento de la demanda energética más la segura falta de gas en el
invierno obligarán a comprar fuel oil, gas líquido y probablemente a
aceptar la ayuda de Brasil de 200 megavatios por hora. Especialistas en
temas energéticos reconocieron que ese auxilio eléctrico podría ser muy
útil, aunque resultará bastante más caro que el gas boliviano (ver nota
aparte).
Aunque
el acuerdo con Bolivia era por 7,7 millones de metros cúbicos diarios,
la Argentina está recibiendo un flujo de 3 millones. Como reconoció el
propio Evo, la producción de su país ya no alcanza para cubrir el
consumo interno más la demanda de los socios mayores del Mercosur. La
producción boliviana ronda los 40 millones de metros cúbicos diarios.
Para los gobiernos de Argentina y Brasil, el cuello de botella es
producto del crecimiento de ambas naciones. Un problema generado por la
mejora de la situación económica en los países emergentes. El
propio Lula se ocupó de destacar este dilema del desarrollo. “Las
economías de todos los países están creciendo. La economía de Argentina
a 8 por ciento, la de Brasil al 5 por ciento, la de Bolivia creciendo a
4 ó 5 por ciento. Todos vamos a precisar de más energía”, dijo antes de
subirse al avión.
Las
consecuencias naturales de la mejora económica obligarán a invertir
para incrementar la oferta energética. Quizá allí esté la diferencia
entre Brasil y la Argentina (y eso explique por qué la cuota del gas
boliviano es intocable en el primer caso). Lula
tiene a Petrobras, empresa estatal, que está invirtiendo mucho dinero
en los yacimientos de gas bolivianos. No hay comparación con las
inversiones argentinas en ese país, casi inexistentes.
–¿La presidenta de la
Argentina aceptó bien esta propuesta? –le preguntaron a Lula en el
aeroparque.
–Necesitamos
tener conciencia de que la energía no se produce sólo con gas –fue su
respuesta.
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