Por Judith Pérez y Alexandra
Velasco
http://www.biciaccion.org/
En
el mes de octubre, el Ecopaseo de Biciacción quiso realizar un
viaje que no lleva a visitar precisamente la parte paradisíaca
de la selva ecuatoriana tan promocionada por las agencias de viajes,
sino todo lo contrario. El Bici Toxi Tour es un paseo cuyo objetivo
es conocer las zonas devastadas de la selva ecuatoriana: una campaña
destinada a reflexionar acerca de las profundas huellas ecológicas
que deja la explotación indiscriminada del petróleo en
zonas del país y del mundo que antes eran verdaderos reductos
de diversidad y belleza.
Es
difícil y triste un viaje de este tipo. Hay que resignarse a
la imagen de los pueblos contaminados que aparecen en el camino, a
los inconcebibles cementerios de bellísimos insectos que
descansan bajo la llama casi eterna de los mecheros que queman el
crudo, a los testimonios de las comunidades nativas que le cuentan al
‘turista’ cómo es que se quedaron sin peces para pescar,
sin frutos para recolectar.
Como
parte de los eventos del Foro Internacional Derechos Humanos,
petróleo y reparación, realizado del 20 al 22 de
octubre en Coca, con la participación de representantes de
pueblos afectados de 32 países del mundo, se organizó
el Bici Toxi Tour, un recorrido de 70 km en bicicleta entre Lago
Agrio y Coca.
El petróleo y nuestra Amazonía
No
es historia extraña para nadie que el endeudamiento externo de
nuestro país se elevó de un modo exorbitante gracias a
la promesa de prosperidad que trajo el petróleo. Y aunque la
deuda externa ascendía cada vez más a cifras casi
intraducibles, Ecuador no caía en cuenta que otro tipo de
deuda se estaba gestando: una deuda casi invisible que corresponde a
los daños causados por la deforestación de miles de
hectáreas de bosque tropical, la contaminación de ríos
y lagunas, y la emisión de gases a la atmósfera que
dejaron las petroleras a su paso por el Oriente ecuatoriano
Fue
durante estos años que se construyó toda la
infraestructura que beneficiaría a la empresa norteamericana
Texaco (hoy Chevron), una de las primeras petroleras que operó
en el Oriente ecuatoriano y que es probablemente la que ha acumulado
una mayor deuda ecológica con Ecuador. Sus operaciones
significaron la destrucción y contaminación de grandes
extensiones de selva en la región amazónica y el
exterminio de pueblos indígenas como los tetetes. Texaco
extrajo cerca de 1 500 millones de barriles de crudo durante sus casi
30 años de operaciones en Ecuador. Construyó 22
estaciones, perforó 339 pozos en un área que suma 442
965 hectáreas, emitió diariamente 2 millones de metros
cúbicos de gas y vertió más de 19 mil millones
de galones de aguas de formación (de salinidad 6 veces
superior a la del mar y con hidrocarburos y metales pesados). Por
estas razones, hoy algunos pueblos indígenas y campesinos de
la Amazonía ecuatoriana están enjuiciando a esta
compañía.
Un
tour para despertar a la realidad
Texaco
operó en la Amazonía entre 1964 y 1991, recién
en 1994 se enjuició a esta empresa para exigir un
proceso de reparación ambiental y social. Luis Yanza,
representante del Frente de Defensa de la Amazonía y
coordinador del Caso Texaco, afirma que esta empresa
multinacional es responsable de los daños ambientales y
sociales de cerca de 30 mil afectados de las provincias de Sucumbíos
y Orellana. Para Luis esta empresa realizó una explotación
irresponsable que privilegió las multimillonarias ganancias y
no los costos ambientales y de salud que hasta hoy son palpables en
la zona.
Para
Alexandra Almeida, presidenta de la Fundación Acción
Ecológica, conocer la realidad de nuestra Amazonía es
despertar frente a los problemas que la explotación petrolera
ha causado y sigue causando en Ecuador. Por eso, esta institución
conjuntamente con la red internacional OilWatch viene realizando
desde 1989 excursiones denominadas Toxi Tour. “Son recorridos que
tienen como finalidad enterar a la gente del costo que trae consigo
la explotación del petrolero. Al Toxi Tour asisten
periodistas, poblaciones afectadas, estudiantes y gente interesada en
conocer la situación de la Amazonía con relación
al gran negocio del petróleo”, dice esta activista de Acción
Ecológica.
Ya
que la bicicleta es un medio de transporte que no contamina y que
simboliza la posibilidad de movilizarse contribuyendo a nuestro medio
ambiente, Biciacción se une a esta idea de invitar a la gente
a conocer y reflexionar sobre los profundos problemas que afectan a
nuestro país y que tienen su origen en este modelo de
desarrollo inhumano y devastador. |