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Martes 03 de Agosto de 2010 16:00 |
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¿Qué celebramos con la firma del fideicomiso de la iniciativa Yasuní?
La firma del fideicomiso es un paso importante pues sin él la iniciativa
Yasuní no tendría posibilidades de continuar, es más podríamos decir que
después de 3 años empieza a concretarse ahora. No firmar el fideicomiso
probablemente habría significado la invasión acelerada de petroleras en
el Yasuní, o en el mejor de los casos habría quedado reducida a
negociaciones bilaterales por proyectos enmarcados en el mercado de
carbono a cambio de una parcial renuncia a la explotación petrolera.
El tiempo ha favorecido para que la sociedad ecuatoriana e internacional
conozca de la propuesta y tome una posición. Hoy la sociedad ecuatoriana
es más consciente de que la riqueza que tenemos es la naturaleza y su
diversidad, las culturas indígenas. La sociedad comienza a valorar lo
que significa el sentido de comunidad y de respeto a la naturaleza.
Tenemos ahora una nueva Constitución que recogió los derechos de la
naturaleza, la plurinacionalidad como propuesta política y el sumak
kawsai como régimen económico
Es el momento de reconocer y felicitar a quienes han trabajado por la
iniciativa: a los indígenas Waorani que llevan más de 20 años
denunciando los impactos de las operaciones petroleras en sus
territorios; a los pueblos y comunidades que con su resistencia
inspiraron la propuesta Yasuní; a sus dirigentes de la CONAIE que han
mantenido y promovido la protección del Yasuní; a aquellos trabajadores
petroleros que han provisto valiosa información técnica y desde sus
espacios han respaldado la iniciativa; a los demandantes del juicio
contra la Texaco que nos han permitido contar con información sobre los
impactos de la actividad petrolera; a los jóvenes de la campaña Amazonía
Por la Vida que han promovido la defensa del Yasuní en escuelas,
colegios y barrios en todo el país; a los artistas, periodistas,
académicos que han mantenido viva la iniciativa. Y por supuesto a los
funcionarios y ex-funcionarios del Estado que han impulsado acciones
para consolidar la llamada primera opción para el Yasuní.
Sin duda tenemos razones para celebrar y simultáneamente para continuar
construyendo caminos. Eso nos obliga a subrayar los logros y señalar las
debilidades, pues el silencio finalmente facilita el olvido de los sueños.
Proteger el Yasuní implica reflexiones y acciones locales, nacionales e
internacionales que aún están pendientes.
1.
A nivel local corresponde apoyar a las comunidades para la defensa
de los territorios, los bosques y el agua, sin esas comunidades y
sus luchas, la iniciativa del Yasuní nunca habría surgido. Es
intolerable que estas sean reprimidas o descalificadas, eso
equivale a dejar huérfana a la iniciativa.
2.
La iniciativa Yasuní puede y debe allanar el camino a un Ecuador
post petrolero. De hecho ha permitido contraponer a la idea
clásica de priorizar la explotación, a la de conservar el
patrimonio. Es necesario superar las medidas y políticas de más
exploraciones, más explotación y más consumo, que nos atan al
modelo petrolero, peor aún cuando estas afectarían al centro y sur
de la Amazonía. Incluso es necesario cerrar la herida que
representa el bloque 31, con cantidades mínimas de petróleo, el
Bloque 16 que sobrevive con vida artificial, pues su contrato
debería terminar en dos años y el campo Armadillo que afecta a
pueblos en aislamiento voluntario.
2.
Aún cuando la propuesta Yasuní permitió hacer visibles las
vergonzosas negociaciones del mercado de carbono promovidas por el
Protocolo de Kyoto, inspiró a otros pueblos y países para replicar
la iniciativa de dejar el crudo bajo tierra y abonó a la discusión
sobre la existencia de una deuda ecológica que el Norte debe al
Sur, es necesario unificar las posiciones oficiales, que en
algunos casos son contradictorias. Es necesario en ese sentido
distanciar los fondos Yasuní de los mercados de carbono y de los
proyectos REDD, que devienen en complicidad con los contaminadores
y en pérdida de soberanía local y nacional, o de las inversiones
en megaproyectos que sostienen el modelo extractivistas.
Todos estos son temas pendientes y pasos necesarios para el éxito de la
iniciativa Yasuní y crearán el marco adecuado para ampliar el respaldo
nacional e internacional necesario. La firma del Fideicomiso por parte
del gobierno nacional, más allá de ser un requisito necesario para
continuar con la iniciativa, podría ser una oportunidad para dar un giro
en las políticas publicas que constituya un precedente positivo para la
protección de la naturaleza y para el Sumak Kawsai.
Tenemos mucho por delante y nos corresponde enfrentarlo con el
compromiso, el optimismo y el entusiasmo de siempre.
Esperanza Martínez
ACCION ECOLOGICA
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