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Viernes, 23 de Julio de 2010 - 19:25
EFE
Ecuador firmará 3 de agosto fideicomiso para desarrollar proyecto Yasuní-ITT
Tras más de cuatro meses de trabajos técnicos, el PNUD y Ecuador
suscribirán un mecanismo financiero que permitirá dejar bajo tierra el
importante yacimiento petrolero.
Ecuador y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
firmarán el próximo 3 de agosto un fideicomiso para desarrollar la
iniciativa ambientalista Yasuní-ITT, paso previo para empezar a
recabar fondos en los países comprometidos con el proyecto.
En una entrevista con Efe, la ministra ecuatoriana coordinadora de
Patrimonio, María Fernanda Espinosa, que asiste a la Feria
Internacional del Libro en Lima, donde ayer presentó el proyecto,
manifestó hoy que ya piensa en la campaña de negociación directa que
iniciará en los países interesados.
Tras más de cuatro meses de trabajos técnicos, el PNUD y Ecuador
suscribirán un mecanismo financiero que permitirá dejar bajo tierra el
importante yacimiento petrolero ubicado en el Parque Nacional Yasuní,
en la Amazonía ecuatoriana.
Para proteger esa zona considerada como una de las mayores
concentraciones de biodiversidad del mundo, Ecuador reclama una
compensación financiera de, al menos, la mitad de los recursos que
generaría una eventual explotación petrolífera.
Según Espinosa, el nuevo fideicomiso es "extremadamente complejo", de
más de 200 páginas, y ha sido negociado "línea por línea" puesto que,
señaló, ni el PNUD ni Ecuador se habían enfrentado nunca a este reto
"tan particular".
Ese "paraguas jurídico" es el que el Gobierno ecuatoriano tendrá que
mostrar a los posibles socios a partir de agosto para convencerles de
la viabilidad del proyecto, que busca combatir el cambio climático y
hacer de Ecuador un país "post-petrolero".
El proyecto de conservación del Yasuní, donde se asienta el campo
petrolero Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT), prevé dejar sin explotar
unos 850 millones de barriles de petróleo, lo que evitaría la emisión
de 407 millones de toneladas de dióxido de carbono.
Ecuador ha recibido diferentes apoyos "políticos", pero ahora hace
falta definir lo que cada país está dispuesto a aportar.
Espinosa citó a Alemania como el único país en la Unión Europea que,
además de respaldar la iniciativa, ha fijado una cantidad, la de 50
millones de euros anuales durante 13 años.
También se han mostrado receptivos España, Bélgica, Italia y Francia,
mientras que con Noruega, la titular de Patrimonio explicó que ya ha
habido acercamientos formales, puesto que se trata de un "gran
exportador de petróleo pero muy sensible ambientalmente".
El segundo bloque que Ecuador quiere conquistar son los Estados árabes
miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP),
indicó Espinosa.
"Hay una sensibilidad política y ética de estos países", subrayó la
ministra, para quien existe la necesidad común de disminuir el consumo
de combustibles fósiles y de plantear alternativas a economías muy
dependientes del petróleo.
Con el "fideicomiso en mano", aseguró, Ecuador visitará los países de
la OPEP de forma bilateral para que se conviertan en "socios
estratégicos" de la iniciativa Yasuní-ITT.
En el caso de Estados Unidos, dijo la ministra, este país empezó a
interesarse por el proyecto a raíz del impacto causado por el reciente
vertido de crudo en el Golfo de México y del compromiso de su
presidente, Barack Obama, de priorizar el cambio climático durante su
legislatura.
Otros países como Nigeria y Guatemala han solicitado asistencia
técnica para replicar este modelo de desarrollo, pero Espinosa
consideró que antes de compartirlo hay que comprobar si funciona.
"Este modelo no es para cualquier país", sino para aquellos
megadiversos, petroleros y en vías de desarrollo, aseveró.
Ante las crisis por las que atraviesa el medio ambiente en el mundo,
abogó por repensar "los valores y la ética del desarrollo" y apelar al
compromiso de las empresas.
Ayer, el Estado ecuatoriano declaró la caducidad de varios contratos
de participación con dos compañías extranjeras, dentro de su política
de cambiar este tipo de contratos por otros de prestación de
servicios.
En opinión de Espinosa, las multinacionales "no tenían disposición a
renunciar a nada", frente a lo cual el Gobierno ha optado por negociar
"de igual a igual" y llegar tanto a acuerdos como a desacuerdos.
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